Rebuscando el primer amor, encuentras telarañas del olivo que un día fue. Del tronco. Su tallo. Los detalles de la sombra y las fotos de él, el olivo, con sus amigos.
Recobrando el primer amor, recuerda que sufrió. Se perdió, mintió, calló, lloró. No creyó en levantarse y aún así, escaló.
Reconstruyendo el primer amor se olvidó de violar las penas y herir a las limitaciones. A los miedos del baúl que creía no temer.
Recomponiendo el primer amor observa escamas con luces de emergencia que gritan aspirando un ¿dónde estás? He vuelto. Vengo a por ti. Quiero cuidarte.
Recapitulando el primer amor, se dio cuenta de que no es a ella ni es él, es el propio. Su primer amor.
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